Los paraísos fiscales
Por Guillermo Marlasca Sanders
Una reflexión sobre los paraísos fiscales y su papel como frenos a la voracidad fiscal de los grandes Estados.
Un paraíso fiscal no es, como nos los quiere presentar la prensa estatalista y colectivista, una nueva versión de la cueva de Alí Babá ni de la Isla Tortuga. Sus dirigentes no son corsarios berberiscos ni sicarios de Al Capone. La existencia de estos territorios responde a las mismas razones que han dado lugar a los demás países: son naciones cimentadas en una historia tan rica y antigua como las demás, o emergidas de los antiguos imperios coloniales de la misma manera que tantas otras.
Lo que diferencia a estas jurisdicciones del resto del mundo es que en ellas existe, en una proporción mayor que la habitual, un bendito virus que está amenazando de muerte al monstruo de siete cabezas que aún hoy nos tiene sometidos a su insoportable tiranía y que conocemos como Estado. Ese virus es la libertad económica, la nula injerencia de los políticos en los negocios de la gente, la ausencia de extorsión fiscal a las empresas y la no confiscación del patrimonio de los seres humanos. Y ahora Internet nos hace a todos clientes potenciales. Pruebe a abrir una cuenta bancaria en cualquiera de esos lugares, o una sociedad mercantil. Se dará cuenta de que todo es más fácil, discreto y seguro allí. Y estará usted ayudando a la causa de la libertad en nuestro mundo.
(Agencia Opinionpress)
Guillermo Marlasca Sanders es empresario hondureño.
© Agencia Opinionpress.
Artículo activado el día 06 October 2005
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