ahorro tributario


Andorra sigue dando ejemplo al mundo

Por Mónica Linares


 
Andorra, un ejemplo de cómo debe gestionarse la economía

Andorra es un país muy pequeño, pero su nivel de vida está entre los más altos del mundo, y es, desde luego, el más elevado de un país latino. Los latinos no tenemos un estigma que nos haga necesariamente pobres: sólo hay que tener el valor de tomar las decisiones correctas para generar libertad económica y, por tanto, prosperidad y riqueza. Ese es el ejemplo admirable que Andorra sigue dando al mundo.

La prestigiosa consultora internacional Standard & Poor’s (SP) elaboró a mediados de mayo un informe sobre la economía del Principado de Andorra, un pequeñísimo país latino situado entre Francia y España. Para sorpresa de muchos, SP determinó que el PIB per cápita andorrano está en torno a veinticinco mil dólares, y es por lo tanto uno de los más altos del mundo, por encima de Canadá, Italia o Israel. Además, ese dato se obtuvo calculando la población total, incluyendo miles de trabajadores que acuden al país por temporadas para trabajar en la industria turística o en la construcción. Sin incluir en el cómputo a esos trabajadores estacionales y a otros no asentados definitivamente en el país, el PIB andorrano sería el más alto del planeta.

Pocos latinos del resto del mundo conocen el “milagro andorrano”. Andorra supera en riqueza a todos los demás países latinos del mundo. En Andorra no hay ni un solo pobre, no hay mendicidad, los índices de criminalidad son bajísimos, la seguridad ciudadana es prácticamente total, no hay tráfico de drogas, no hay inmigración ilegal... El informe de SP afirma que la economía andorrana es un ejemplo de modernidad y prosperidad sostenida, y concede al país unos ratings de solvencia que ya quisieran para sí muchos de los países desarrollados miembros de la elitista OCDE. El ejemplo de Andorra para los latinos del continente americano o de Europa Oriental (rumanos y moldavos) e incluso para los países latinos de Europa Occidental es muy claro: una sociedad no está condenada a la pobreza por ser etnoculturalmente latina, sino por adoptar malas políticas económicas. Los latinos no padecemos una tara genética que nos haga pobres, sino una tara cultural que nos hace socialdemócratas. Adoptando políticas correctas, los latinos también podemos estar entre los ciudadanos más prósperos del mundo.

¿Cuál es el secreto de Andorra, cuál es su receta mágica? No hay magia ni secretos: la receta está a la vista y es fácil de copiar a escala para aplicarla a cualquier otro país, por grande que sea en territorio o población. En Andorra no hay impuesto sobre el beneficio de las empresas ni sobre las rentas del capital. En Andorra no hay impuesto sobre los salarios. En Andorra no hay una moneda propia empobrecedora y manejada por los políticos locales, sino que se utiliza oficialmente el euro, aunque todo el mundo es libre de abrir cuentas o firmar contratos usando cualquier moneda que desee. En Andorra no hay IVA ni se paga impuesto al heredar. En Andorra tan sólo existen algunas pequeñas tasas indirectas, casi inapreciables, así como un impuesto sobre los hidrocarburos mucho más bajo que el de los países vecinos. En Andorra hay secreto bancario pleno, y el país no intercambia información fiscal con otros Estados. En Andorra nadie se inmiscuye en el patrimonio de los demás, nadie tiene un mandato oficial que le permita meter las narices en la sagrada privacidad financiera del ciudadano. En Andorra el Estado no se dedica a ofrecer indiscriminadamente servicios gratuitos a los ciudadanos: la propia sociedad, organizada en empresas mercantiles y entidades no lucrativas, se ocupa de atender las necesidades, y el Estado normalmente cobra por los servicios que presta. Y a pesar de todo esto, en Andorra el Estado recauda más de lo que necesita y se permite el lujo de aportar un alto porcentaje a la cooperación internacional (sí, la minúscula Andorra envía solidariamente su ayuda humanitaria a países mucho más grandes y poblados). Pero es que en Andorra gobierna con mayoría absoluta el Partido Liberal del primer ministro Marc Forné, y se nota. En definitiva, en Andorra hay una economía libre, y por eso el país es próspero.

Mayor libertad económica implica directa, automática e irreversiblemente mayor prosperidad y riqueza. Cuando un país no se obstina en repartir artificialmente la riqueza mediante impuestos y subsidios, sino que pone el acento en facilitar la máxima generación de la misma, ésta brota espontáneamente y termina por alcanzar a toda la población de una manera mucho más eficaz que la diseñada por cualquier “ingeniero social”. En un país vertebrado por sólidas “instituciones profundas” (Estado de Derecho, respeto a la propiedad y al lucro legítimo, primacía del individuo, libertad de emprender), el orden espontáneo que nos describió Hayek se convierte en una realidad y hace a todos más prósperos. Muchos gobernantes de otros países latinos deberían volver la mirada con humildad hacia este pequeño y montañoso principado de los Pirineos, y tratar de aprender algo.

(Artículo publicado en la revista digital Perfiles del siglo XXI en junio de 2003)


Mónica Linares es periodista especializada en el área de Economía.
© Agencia digital Opinionpress.
Artículo activado el día 11 October 2005




Consultar gratis a un experto en tax planning
Volver al inicio de Ahorro Tributario